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Prebióticos, Probióticos y Antibióticos

¿CUAL ES LA DIFERENCIA?

Los humanos y los animales comparten sus cuerpos con billones de microbios. Coexisten dentro de un microbioma que consta de casi 1,000 especies de arqueas, bacterias, hongos y virus. Estos son organismos benévolos y malévolos que manejan todos los aspectos de la salud y aseguran de que el cuerpo funcione correctamente. El objetivo es mantener este ecosistema microbiano sano y equilibrado mediante del consumo de prebióticos y probióticos. Los prebióticos son fibras dietéticas que se alimentan con bacterias benévolas. Los probióticos son bacterias benévolas que protegen el cuerpo combatiendo las bacterias malévolas. Los antibióticos son sustancias antimicrobianas que matan bacterias o impiden la reproducción bacteriana.

La industria agrícola utiliza la mayoría de los antibióticos para acelerar el crecimiento animal y eliminar los virus. Con cada uso de ellos, las bacterias se evolucionan más rápidas para protegerse y eventualmente se vuelven imparables. Los probióticos son la solución ideal, pero fabricarlos es caro y notoriamente complejo. Por eso la industria ganadera es adicto a los antibióticos baratos. Se necesita desesperadamente un ambiente ecológicamente seguro, una alternativa efectiva y asequible que puede satisfacer la demanda industrial. Es decir, exactamente lo que Mirai ha logrado a través de la investigación innovadora de microbiólogo armenio, Alexander Selimyan. Primero, hemos de entender cómo funcionan los prebióticos, probióticos y antibióticos para ver cómo se resolvió este problema.

Prebióticos y Probióticos

La palabra probiótico proviene del latín pro (para) y del griego bios (vida). Las Naciones Unidas lo definen como "microorganismos vivos, que, cuando administrados en cantidades adecuadas, confieren un beneficio para la salud del huésped ". Los seres humanos han entendido los beneficios terapéuticos de los probióticos y han utilizado alimentos fermentados para tratar las enfermedades por miles de años. El científico francés Louis Pasteur finalmente explicó cómo y de qué manera esto es posible desde el punto de vista de una investigación científica durante el siglo XIX. Su obra dio origen a múltiples ramas de ciencia y preparó el escenario para la biología moderna y la bioquímica. Es por eso que Pasteur es considerado el padre de la microbiología, mientras que el zoólogo ruso Élie Metchnikoff es considerado el padre de los probióticos. Trabajó en el Instituto Pasteur en París durante 28 años y en 1907, fue el primero en introducir la hipótesis de que algunas bacterias son beneficiosas para los seres humanos y podrían suprimir bacteria dañinas.

Los probióticos se crean a través de la fermentación. El probiótico más común es yogur, que se prepara fermentando la leche con diferentes bacterias. Mientras muchos tipos de bacterias se clasifican como probióticos, la mayoría provienen de dos grupos, bifidobacterium o lactobacillus, que se encuentran en productos lácteos y otros alimentos fermentados, como chucrut, kombucha y kimchi. Cada probiótico ofrece diferentes beneficios y los resultados varían porque cada cuerpo alberga un microbioma único o una comunidad de bacterias.

Cuando comemos alimentos, solo una parte de ellos puede ser digerida. Las partes no digeribles viajan a través del sistema digestivo alimentando y nutriendo los microbios en el cuerpo. Estos se llaman prebióticos y fueron definidos en 1995 por Glen Gibson y Marcel Roberfroid. El concepto prebiótico fue ampliamente aceptado por la comunidad científica y ha tenido un profundo efecto en la investigación de la salud intestinal. En pocas palabras, nuestros cuerpos son como hoteles para bacterias que se registran para encontrar comida y relajarse antes de continuar su viaje. Sus actividades regulan nuestra salud y mantienen nos vivos. Cuando los tratamos bien alimentándolos con prebióticos, ellos nos cuidan bien. Cada bacteria tiene una habilidad única y cuando presentamos a otras bacterias a través de los probióticos, forman relaciones únicas y, a través de esas relaciones, los microbiólogos pueden activar habilidades especiales, lo que puede impactar positiva o negativamente a todo nuestro planeta.

Antibióticos

Se han utilizado antibióticos como mohos y extractos de plantas para tratar infecciones por milenios, pero solo descubrimos que fueron causadas por bacterias en el siglo 19. Las infecciones bacterianas que ahora consideramos sencillas para tratar, fueron la causa número uno de muerte humana hasta el comienzo del siglo XX, cuando los científicos comenzaron a observar los químicos antibacterianos en acción. Paul Ehrlich, un médico alemán, señaló que ciertos colorantes químicos colorearon algunas células bacterianas, pero no otras. Llegó a la conclusión de que, según este principio, debe ser posible crear sustancias que puedan matar ciertas bacterias selectivamente sin dañar a las otras células. En 1909, descubrió una sustancia química llamada arsfenamina, que fue un tratamiento eficaz para la sífilis. Esta se convirtió en el primer antibiótico moderno, pero Ehrlich se refirió a su descubrimiento como ‘Quimioterapia’ porque usó un químico para tratar una enfermedad.

La palabra "antibióticos" fue utilizada por primera vez aproximadamente 30 años despues por el inventor y microbiólogo ucraniano- estadounidense, Selman Waksman, quien descubrió más de 20 antibióticos durante su vida. En 1928, Alexander Fleming descubrió por primera vez el antibiótico Penicilina cuando notó que las bacterias en su laboratorio no crecerían acerca de cierto hongo, que encontró por casualidad mientras estaba experimentando. El hongo estaba produciendo una pequeña molécula que se filtró en el gel de Petri a su alrededor y el Fleming llamo el líquido "el jugo de moho". Se dio cuenta de que la sustancia estaba matando las bacterias a su alrededor. Más tarde descubrió que el hongo era el mismo hongo verde-azulado que crece en el pan viejo. Este descubrimiento le valió el Premio Nobel en 1945 y ayudó a la humanidad a desarrollar el primer antibiótico producido en masa.

Los antibióticos funcionan bloqueando procesos vitales en bacterias, matando a las bacterias o evitando que se multipliquen. Esto ayuda al sistema inmunitario a combatir una infección bacteriana. Los antibióticos de amplio espectro como amoxicilina y la gentamicina afectan una amplia gama de bacterias mientras que los antibióticos de espectro estrecho como la penicilina solo afectan algunos tipos de bacterias. Los antibióticos son extremadamente eficaces porque solo se dirigen a las células bacterianas. No afectan a los virus, hongos, parásitos o células humanas. Sin embargo, después de décadas de mal uso, ahora estamos frente a súper bacterias que se han vuelto resistentes a casi todos los antibióticos. Las enfermedades más comunes se están volviendo intratables, que pronto provocará millones de muertes anualmente. En su discurso de aceptación del Premio Nobel, Fleming advirtió al mundo de los peligros del uso indebido de los antibióticos. Ya había notado que las bacterias en su laboratorio se habían vuelto resistentes a la penicilina solo unos años después de su descubrimiento.

Es muy difícil desarrollar completamente nuevas clases de antibióticos. Es fácil encontrar productos químicos que matan las bacterias, pero no son tan fáciles de encontrar sustancias que podrían ser utilizados como medicamentos, incluso si los investigadores recibieran recursos infinitos. El descubrimiento más reciente de una nueva clase de antibióticos fue en 1987. Cuando una bacteria se vuelve resistente a una droga específica, gradualmente gana resistencia a otras drogas dentro de la misma clase. La resistencia a los antibióticos es una crisis global y está siendo liderado por la industria agrícola. Los agricultores han estado usando antibióticos desde la década de 1950 para prevenir enfermedades y criar animales más rápido para cumplir con los requisitos de la demanda industrial. La mayoría de estos medicamentos se dispensan a través de alimentos o agua. No solo impactan a la carne, pero permiten que las súper bacterias entren en la cadena alimentaria y amenacen consumidores. La mayoría de los antibióticos se usan en animales de las granjas, pero la industria de la carne se opone a cualquier regulación sobre el uso de drogas y niega que haya efectos secundarios. La agricultura industrial es una práctica ecocidio que puede llegar a ser ultra-peligroso y ultra-lucrativo. Entonces, la única forma de cambiar esta industria es desarrollando productos y prácticas ecológicamente beneficiosas que son buenas para los negocios.

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